Un mundo ajeno

Me siento en un mundo ajeno, poco o nada de él me representa. Todo es extraño y lejano a mi ser: entes disociados y encerrados en su rutina, transeúntes ensimismados, gobernantes enajenados en el poder, ciudadanos indiferentes o violentos, calles sin niños jugando, perros abandonados, habilidosos con la pelota ganando fortunas, maestros sin vocación y sin plata, científicos sin presupuesto, industrias farmacéuticas enriquecidas a costa de pacientes o más bien de "portadores de órganos" atendidos sin dignidad...y un "todo bien?" que me deja perpleja.

Pero...como toda generación impregna con sus colores el afuera y como toda etapa se hace visible sólo para aquellos que la viven; tal vez -y es mi consuelo- mis ojos cansados vean la mitad del firmamento, una parte apenas de ese todo, aquello que por peso y estatura sobrepasa la barrera y las edades. Y entonces esa otra mitad que la completa se me oculte por la fuerza de los años. Y se me niegue así la palabra para hablar de aquello que no veo, que por ser de otro tiempo no registro. Es probable que así sea y mi consuelo. 

A propósito de la guerra

 

 Miróse el hombre en el espejo de otro hombre y no gustando de su modo y su apariencia disparó al corazón de su reflejo.

Pasó la noche y los días subsiguientes atrincherado en su ego y su miseria. Y sintió dolor y desconcierto y ante el horror de verse muerto construyó un arsenal en su destierro.

No pudiendo salir ya de su encierro buscó a otros hombres para matar su miedo en el espejo; al cual por cierto, no podía mirar sino de lejos.

Y fueron cientos y cientos los perplejos, los que a la vista tan sólo de reflejos disparaban como entes al espejo.

Y fue el espanto de ver a tantos muertos lo que llevó a los hombres a la guerra. Y pelearon a morir por pan y tierra, por agua, por petróleo y por banderas, más todo es una quimera; lo verdadero es que no pudiendo reconocerse en el espejo mata en él a su reflejo.  

                       Extraído de Entresueños (2007)