Un mundo ajeno

Me siento en un mundo ajeno, poco o nada de él me representa. Todo es extraño y lejano a mi ser: entes disociados y encerrados en su rutina, transeúntes ensimismados, gobernantes enajenados en el poder, ciudadanos indiferentes o violentos, calles sin niños jugando, perros abandonados, habilidosos con la pelota ganando fortunas, maestros sin vocación y sin plata, científicos sin presupuesto, industrias farmacéuticas enriquecidas a costa de pacientes o más bien de "portadores de órganos" atendidos sin dignidad...y un "todo bien?" que me deja perpleja.

Pero...como toda generación impregna con sus colores el afuera y como toda etapa se hace visible sólo para aquellos que la viven; tal vez -y es mi consuelo- mis ojos cansados vean la mitad del firmamento, una parte apenas de ese todo, aquello que por peso y estatura sobrepasa la barrera y las edades. Y entonces esa otra mitad que la completa se me oculte por la fuerza de los años. Y se me niegue así la palabra para hablar de aquello que no veo, que por ser de otro tiempo no registro. Es probable que así sea y mi consuelo. 

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